El proceso comienza con el arribo de los camiones encapsulados al puerto de Ilo, los cuales depositan el concentrado de cobre de forma autónoma y segura. Dentro de las instalaciones portuarias, el mineral es trasladado al almacén de concentrado a través de una faja transportadora.
Cuando el barco se encuentra en el muelle, el concentrado viaja a través de una faja tubular de 1.3 kilómetros de longitud, considerada el sistema de este tipo más largo del país. De esta manera, el mineral llega al shiploader, un equipo especializado que distribuye la carga de forma adecuada y precisa dentro de la nave.
Esta operación funciona las 24 horas del día, los 365 días del año, y prioriza la colaboración y la seguridad para maximizar la eficiencia en cada despacho.
Finalmente, con esta etapa, se completa un ciclo de innovación que tiene como propósito “reimaginar la minería para mejorar la vida de las personas” a través de la tecnología más avanzada y el talento peruano.